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Cartas a Mónica

Carta a Mónica · 2020

23 de agosto de 2020
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Queridísima Moni:

Este año no sé por dónde empezar. 2020 está siendo un año muy diferente a cualquiera de los años en los que tú estuviste con nosotros, un año como nunca te habrías imaginado que vivirías. Un virus ha obligado a parar el mundo entero durante meses. Muchas veces he tenido la sensación de estar viviendo en una película de terror, familias enteras encerradas en sus casas, prohibiciones de viajar o de hacer vida normal, gente llevando mascarillas o escudos de plástico en sus caras, algunos hasta cubriéndose de cuerpo entero como si fueran astronautas. Noticias aterradoras en los telediarios y en las redes sociales, parecía el fin del mundo. Si alguien te hubiera mostrado estas imágenes en el pasado, no habrías dado crédito a que algo así pudiera pasar en nuestros días, habrías pensado que se trataba de ciencia ficción.

Pero como siempre, hay un lado positivo para todo. Este año a la mayoría de nosotros se nos ha dado el regalo que siempre hemos deseado. Se nos ha regalado tiempo. Se nos ha liberado de muchas de nuestras obligaciones diarias de manera repentina. Yo, por primera vez en mi vida, me quedé sin trabajo y sin la posibilidad de quedar con amigos. Así que, por primera vez en mi vida, me he sentido completamente responsable de decidir a qué dedico todas las horas del día, sin un jefe o un cliente que me organice, ya no tenía a nadie a quien culpar de la falta tiempo. Llevaba unos meses dándole vueltas a la idea de crear un blog profesional y ante esta nueva situación, me quedé sin excusas para no hacerlo. Me he puesto a actualizar mis conocimientos y a trabajar en eso entre otras cosas. He descubierto que cuando no tienes a alguien marcándote objetivos, es mucho más difícil ser productivo. Es muy fácil perderse en las mil cosas que se pueden hacer o aprender. Todavía estoy trabajando en mejorar eso.

Creo que este año ha sido un año de despertar para muchos, o para todos, este año hemos visto que, sin previo aviso, de la noche a la mañana, la vida puede cambiar de manera radical. Mi conclusión después de todo lo que ha pasado, es que es muy importante mantener una actitud flexible ante la vida. Si lo analizas, la vida está llena de crisis, la estabilidad sólo dura un tiempo y entonces viene algo que lo cambia todo: un coronavirus, una crisis financiera, un desastre natural... Creo que es muy importante saber a dónde quieres dirigir tu vida para que esas crisis te impacten lo menos posible. Cuando tienes objetivos claros, tienes razones para seguir luchando a pesar de lo que pase. Las crisis son sólo baches en el camino, pero el camino sigue. En mi caso, un ejemplo muy claro de algo que cambió mi vida por completo fue tu fallecimiento. Cuando tú te fuiste, eso nos rompió el corazón a muchos, se nos cayó el mundo a los pies, pero aprendí que la vida sigue y eso no se puede cambiar. Los cambios y las crisis son inevitables, hay que asumirlo y seguir adelante.

Estos últimos meses he sido una montaña rusa de emociones. Desde la desesperación por no recibir respuestas a los CV que enviaba hasta la euforia de pensar que, si aprovecho este tiempo que la vida me ha regalado, puedo hacer cosas grandes. Todavía no sabemos cuánto durará esta situación, puede ser unos meses más o incluso unos años... Así que lo mejor es asumirlo cuanto antes y dejar de negar la realidad. Simplemente esperar a que todo acabe, no nos va a llevar a ningún sitio. En el futuro quiero mirar hacia atrás y sentirme orgullosa de no haber malgastado este tiempo. Ojalá en los próximos años pueda escribirte contándote los frutos de ese trabajo.

Tengo muchas más cosas que contarte pero no quiero hacer una carta larguísima, así que dejo otras cosas muy buenas que me han pasado para el terreno privado. Te sigo teniendo muy presente en algunas situaciones. Hay cosas que me habría encantado compartir contigo este año, pero cuento con que sigues mis pasos allá donde estés. Te mando un beso y un abrazo muy muy grande. Siempre estarás en mi corazón Mónica.

Tu hermana Cristina